La Sofy
Convertir lo que te gusta en trabajo es una trampa
La Sofy durante su actuación en el Sónar Festival, Barcelona. Foto: Pablo Herrera / TMN
La DJ y residente de Salamandra y Razzmatazz habla sobre sus inicios accidentales, la presión de profesionalizar lo que le gusta y las condiciones laborales de la escena'.
BARCELONA | Entrevista por Ivan Martínez | Foto: Ivan Martínez y Pablo Herrera
La Sofy llegó a Sónar 2026 después de haber construido una trayectoria que, en sus propias palabras, empezó prácticamente por accidente. Su participación en el festival forma parte de un recorrido que también pasa por sus residencias en Salamandra y Razzmatazz, el colectivo Víbora y una identidad artística muy ligada a internet, los memes y Los Sims. Pero detrás de todo ello hay una idea que atraviesa buena parte de su experiencia como DJ: cómo mantener el disfrute cuando aquello que empezó como un juego acaba convirtiéndose en un trabajo.
El proyecto de La Sofy nació inicialmente como un personaje. Antes de dedicarse a pinchar, trabajaba principalmente con fotografía y otros proyectos visuales, y creó una versión virtual de sí misma utilizando Los Sims para no tener que utilizar su propia imagen. El nombre se quedó y, cuando comenzó a pinchar, decidió mantener esa identidad. Su entrada en las cabinas también fue casual: en 2017, un colega que trabajaba como escenógrafo y decorador en Razzmatazz recibió una propuesta para hacer una sesión en el baño de la Sala 1 y le propuso hacerlo juntos.
No tenían experiencia. Ni siquiera sabían utilizar una controladora. Fueron con un ordenador y pusieron la música que escuchaban en casa, convirtiendo aquella primera sesión en una fiesta entre amigos. Lo que comenzó como algo improvisado empezó a funcionar y despertó en La Sofy las ganas de aprender.
“La valentía que te da la ignorancia también, porque hay muchas cosas que hice que yo ahora, sabiendo lo que sé ahora, digo: madre mía, ¿cómo lo hice?”
La Sofy durante su actuación en el Sónar Festival, Barcelona. Foto: Ivan Martínez / TMN
Durante los primeros años, sin embargo, todavía no veía el DJ como una profesión. No fue hasta después de la pandemia cuando empezó a plantearse seriamente que quería dedicarse a ello. El aprendizaje técnico llegó después, motivado por una necesidad muy concreta: poder hacer en cabina lo que quería sin que sus propias limitaciones fueran un obstáculo.
Pero aprender también tuvo una consecuencia inesperada. Al descubrir todo lo que todavía no sabía, empezó a perder parte de la espontaneidad con la que había comenzado. Lo que antes era simplemente divertirse pasó a estar acompañado de una preocupación constante por hacerlo bien o mal. Ahora intenta recuperar precisamente esa parte más lúdica.
“Estoy en el proceso de intentar volver a conectar con que sea más lúdico y no estar tan enfrascada en que estoy haciendo bien o mal.”
No es la primera vez que le ocurre. Antes de la música ya había vivido algo parecido con la fotografía: aquello que hacía en casa porque le gustaba terminó convirtiéndose también en un trabajo. Con la profesionalización llegó una exigencia que antes no existía y, con ella, la pérdida de parte del disfrute.
Por eso ahora intenta proteger esa relación con la música. Para La Sofy, que algo te guste no significa necesariamente que convertirlo en trabajo vaya a hacerlo mejor. Al contrario, puede introducir una presión que termine cambiando la manera en la que te relacionas con aquello que hacías por placer.
“Me pasó exactamente lo mismo, que empecé a ponerle una exigencia y una mirada que no tenía antes y dejó de ser divertido.”
Esta forma de entender su trabajo también explica su relación con la imagen pública. La Sofy no se siente especialmente cómoda con la idea de tener que convertirse ella misma en el producto. Las sesiones de fotos, la promoción personal o la obligación de mostrarse constantemente forman parte de una dinámica que cada vez le interesa menos. Su deseo sería incluso que la cabina estuviera escondida y que la atención se concentrara en la música y en la pista.
Ahí es donde Los Sims y los memes adquieren una función más allá de la estética. La identidad virtual que creó originalmente para evitar utilizar su propia imagen terminó convirtiéndose en una especie de escudo. También encaja con una personalidad que abraza lo cutre, el cringe y el humor de internet. Su Instagram está lleno principalmente de memes y, según explica, es precisamente ese contenido el que más interacción genera.
“Al final lo convertí en laboral, que venía de la viciada viva, que yo me metía en Los Sims o no había otra cosa. Pues al final sí que me sirvió como de escudo de imagen.”
Esa relación con el público también aparece cuando habla de sus residencias. En salas más comerciales nota una diferencia generacional en la manera de vivir la fiesta. Frente a públicos que buscan cantar o vivir la noche como una experiencia principalmente social, ella echa de menos una pista más centrada en bailar. No lo plantea necesariamente como una cuestión de hacerlo bien o mal, sino como una transformación en la manera de entender la fiesta.
También ha tenido que aprender a convivir con una de las situaciones más habituales en las cabinas: el público que pide canciones. La Sofy reconoce que ella también ha salido de fiesta y ha pedido temas, pero distingue entre hacerlo como una petición y acercarse a exigirle al DJ qué tiene que poner. El problema, para ella, está en la forma de relacionarse con quien está trabajando.
Su manera de pinchar tampoco parte de una técnica concreta. Más que pensar en utilizar un efecto determinado o hacer un tipo específico de mezcla, le interesa construir un recorrido. En los sets que graba o cierra en directo busca que todo esté más trabajado, mientras que en sus sesiones de residencia pesa más la improvisación y la lectura del público. Entre sus recursos habituales está el eco, pero la técnica está al servicio del recorrido y no al revés.
En Sónar, precisamente, esa relación con el escenario adquirió otra dimensión. La propuesta supuso una oportunidad especialmente importante para ella, aunque reconoce que la decisión de participar le generó sentimientos encontrados. Por un lado, era la propuesta más importante que había recibido y el escenario más grande en el que había pinchado. Por otro, explica que llegar hasta allí también implicaba enfrentarse a determinadas contradicciones relacionadas con la industria cultural.
Durante el set llegó nerviosa y reconoce que el sol no ayudó, pero poco a poco consiguió relajarse. En la conversación vuelve a una idea que define bastante bien cómo entiende su papel en una pista: prefiere pinchar a la misma altura que el público, sin convertir al DJ en el centro de atención.
“Cuando me siento mejor es cuando estoy a la altura, cuando estás a pie de pista pinchando, porque notas muchísimo más a la gente.”
@lasofy_uwu
Su rechazo a ocupar el centro también está relacionado con algo que ha ido descubriendo con los años. Al principio entendía el DJ como un espectáculo y le hacía más ilusión la parte de estar sobre un escenario. Ahora prefiere una situación en la que la cabina no convierta al DJ en el protagonista. Si el público está pendiente de los altavoces y de bailar, considera que la música está ocupando el lugar que debe.
Finalmente, su experiencia también le ha llevado a reflexionar sobre las condiciones laborales de quienes empiezan en el mundo del DJ. La Sofy insiste en que, aunque pueda parecer un trabajo especialmente divertido, sigue siendo un trabajo. Hay horas de preparación, dinero invertido en equipo y música y unas condiciones laborales que, según explica, muchas veces no están suficientemente reguladas.
Ella misma pone como ejemplo la diferencia entre una fiesta autogestionada, donde puede tener sentido aceptar determinadas condiciones para aprender o formar parte de una comunidad, y trabajar para un club. En este último caso, considera que aceptar remuneraciones demasiado bajas acaba afectando al conjunto del sector.
“Es muy guay currar de lo que te gusta, pero también es una trampa. Si tú trabajas de lo que te gusta, es mucho más difícil exigir ciertas cosas laboralmente.”
Después de haber llegado al DJ casi sin buscarlo, La Sofy ha construido una carrera alrededor de algo que inicialmente hacía porque le divertía. Ahora intenta recuperar esa espontaneidad y reivindica entender la música como lo que es: un trabajo, con todo lo que eso implica.
La entrevista completa con La Sofy está disponible a continuación.
Entrevista por Ivan Martínez y Pablo Herrera, Teens Media Network. Sónar 2026.