CARLOS SADNESS
RESEÑA DE CONCIERTO
Barcelona se viste de tropical
El pasado viernes 14 de marzo el cantautor catalán Carlos Sadness cautivó a su público barcelonés en el Palau de la Música Catalana, uno de los recintos modernistas más emblemáticos de la ciudad. El concierto, en el que homenajeó el décimo aniversario del disco “La Idea Salvaje” (2015), formaba parte del ciclo de conciertos del festival Guitar BCN 2025.
El diccionario recoge la palabra aura como la energía o las vibraciones que desprende una persona; y, en el caso de Carlos Sadness, su aura sobre el escenario irradió positividad y buenas vibras durante todo el concierto. Vestido de traje, con gafas de sol y un sombrero vaquero, acorde con su indudable estilo, Sadness ofreció las dos caras de la misma moneda: un show íntimo y cercano y varios momentos agitados y enérgicos, acompañado por su ukelele y la vitalidad con la que lo hace sonar.
Con una cálida interpretación de Sputnik y Celeste en un tono más acústico, el Palau de la Música Catalana se impregnó con la característica y acaramelada voz de Carlos Sadness, solo para dar paso al resto de la banda con los míticos Chocolate y Nata, Todo estaba bien o Isla Morenita.
Carlos Sadness. Foto de Xavier Mercade.
El artista supo transferir su optimismo y contagiar a todos con sus buenos ritmos. Y es que, la magia del recinto y su buena acústica consiguieron que la emoción del concierto se hiciera más que obvia cuando la gente coreaba los estribillos y cientos de voces resonaban en cada recoveco del Palau. ¿Qué hay más terapéutico que cantar junto a miles de extraños temas que te sanan por dentro? Ya lo adelanto yo: nada.
Los temas Kandinski, Feliz Feliz o Física Moderna se hicieron un hueco en el podio de canciones cantadas a pleno pulmón, aunque a decir verdad estuvo reñido, ya que todo el setlist fue una auténtica maravilla. Sin embargo, el cierre perfecto se dio gracias al cariño con el que, tanto Carlos Sadness como el público, cantaron Te Quiero un Poco, seguido de la esperada Que Electricidad con la que todos corearon al unísono esto es algo que sucede una vez y nunca más; porque, sin lugar a dudas, un concierto así de especial es algo que solo sucede una vez, y nunca más.