OMAR RUDBERG
RESEÑA DE CONCIERTO
El artista emergente Omar Rudberg deslumbró con su talento al público de la sala Razzmatazz, ofreciendo un vibrante espectáculo como parte de su primera gran gira europea, Every Night Fantasy Tour.
Sus habilidades como cantante, actor y bailarín han llevado al sueco-venezolano Omar Rudberg a convertirse en la nueva sensación del momento, y tras asistir a su concierto del pasado 16 de febrero, no es difícil entender el porqué. Esa noche, puso todo su corazón en una mezcla de pop moderno, ritmos latinos y baladas íntimas, demostrando así una versatilidad imparable tanto en estilos musicales como en idiomas.
Durante algo más de una hora, el joven artista destacó por una fuerte presencia escénica acompañada de una increíble potencia vocal, que no tardó en cautivar a todos los presentes. Cada uno de sus números transmitieron una pasión y sensibilidad únicas, incluyendo sencillos de su álbum más reciente como ‘Talk’, ‘Girlfriend’ o ‘Red Light’, interpretación durante la cual la sala se llenó de cientos de rosas alzadas por el público, creando una preciosa imagen imposible de olvidar.
Omar también sorprendió con su faceta más sensual y fiestera, subiendo la temperatura del ambiente con sus coreografías y dominio del escenario al ritmo de temas como ‘Moving Like That’ o ‘Mi Casa Su Casa’. Sin embargo, entre baile y baile, nos dejó algunos momentos profundamente emotivos. Uno de ellos fue cuando interpretó ‘Simon’s Song’, una canción de gran valor sentimental para él y sus seguidores, ya que pertenece a la serie que lo catapultó a la fama hace apenas unos años: Young Royals. Pese a estar escrita en sueco, el público de la ciudad condal la cantó al pie de la letra, lo que hizo el momento aún más especial.
A parte de ser multi talentoso, Omar Rudberg es también conocido por el mensaje que lanza a través de su música: anima a sus fans a vivir, amar y expresarse con autenticidad, abrazando la diferencia y rechazando toda etiqueta que los limite. Así lo manifiesta en su último tema ‘I’m Not a Boy’, un canto a las identidades que se salen de la norma y con el que el artista se reafirma como un icono y fuente de inspiración para la comunidad queer.
Barcelona fue testigo de una performance explosiva a cargo de una de las promesas de la escena internacional. Rudberg dejó claro que su potencial no tiene límites y que ha llegado para quedarse, con todo lo necesario para seguir acumulando éxitos: allí por donde pasa, fascina con su voz, sus movimientos, una propuesta creativa, mucho carisma y unos outfits divinos.