D’A (1a PARTE)

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FESTIVAL DE CINE

D’A (1a parte). DE IMPERIOS Y TOXICIDADES

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La directora lituana Dea Kulumbegashvili. D'A Festival de Cinema Barcelona.

Ha arrancado la 15a edición del Festival D’A de Barcelona, y aunque ya lleva varios días en marcha, la sensación es que esto no ha hecho más que empezar. Este fin de semana, el festival ha contado con la visita de Béla Tarr, y el cine no ha dejado de recorrer las calles de la ciudad: desde los Cines Aribau hasta el CCCB, pasando por el Zumzeig y regresando a la Sala Montjuïc. En el ambiente se respira un amor palpable por el cine, un aire que, aunque parezca eterno, se hace tangible y fascinante con la llegada del D’A. Y tras quince años de vida, todo apunta a que lo mejor aún está por venir.

Mi viaje en esta edición del festival comenzó con L’empire, de Bruno Dumont. Calificada como un “Wacky Star Wars a la francesa”, ha resultado ser una de las sorpresas más contundentes del año. La película plantea una metáfora sobre el bien y el mal en forma de relato de ciencia ficción: un bebé llamado Freddy encarna la nueva cara del anticristo, y debe ser detenido por distintos seres extraterrestres que adoptan forma humana. Estos seres descubren las maravillas de la experiencia humana, el amor, el sexo, la compenetración, y lo que a priori parece una historia disparatada y provocadora, acaba transformándose en una ternura insólita dentro de la filmografía del director.

A través de las melodías melancólicas de Bach, el humor cínico a lo Buster Keaton y unas absurdidades extrahumanas, L’empire se convierte en una especie de prehistoria del ser humano, una fábula sobre qué significa realmente serlo y cómo afrontamos la lucha entre el bien y el mal. Una de las propuestas más originales tanto del director como del festival.

Bruno Dumont, en el coloquio de l’Empire. Fotografía: D'A Festival de Cinema Barcelona.

Además, el propio Bruno Dumont estuvo presente para presentar la película y participar en un coloquio posterior. Durante el encuentro, tuve la oportunidad de hacerle una pregunta. Le pregunté por el uso de la música en L’empire, ya que me sorprendió la presencia tan marcada de piezas clásicas de Bach en una película de ciencia ficción tan inusual como la suya.

La música eleva los sentimientos y crea una tercera imagen en el espectador, una imagen mental nacida de la fusión entre lo visual y lo sonoro.
— Bruno Dumont

Su respuesta, en francés, fue extensa y reveladora. Explicó que, para él, la emoción de la imagen está inevitablemente unida a la emoción de la música. La música, dijo, eleva los sentimientos y crea una tercera imagen en el espectador, una imagen mental nacida de la fusión entre lo visual y lo sonoro. Para Dumont, el cine es música: cada decisión debe ser musical, y sin música, la imagen pierde parte de su sentido. Según él, esta película es una space ópera inspirada en los años 50, un género donde la música era esencial para la construcción de la imagen. Así que, en un cine contemporáneo lleno de anomalías como el de la ciencia ficción europea, ¿por qué no volver a aquellas tradiciones que sabían armonizar emoción, imagen y sonido?

Abril. Dea Kulumbegashvili. 2024, Georgia, Italia, Francia. D'A Festival de Cinema Barcelona.

Posteriormente, tuve la oportunidad de ver Abril, de la directora georgiana Dea Kulumbegashvili. Y sinceramente, dudo mucho que cualquier otro visionado del D’A pueda superar la fuerza de esta película. El film se adentra en la vida de una ginecóloga acusada de practicar abortos, y lo hace con una valentía que pocas veces se ve en el cine contemporáneo. A menudo, el cine tiene dificultades para representar la tensión entre lo público y lo privado, pero Kulumbegashvili no duda en mostrar un parto en toda su crudeza ni en tratar el aborto como lo que es: un hecho humano, íntimo y necesario en las sociedades europeas.

Con largos planos contemplativos y una mirada que funde el cuerpo humano con la naturaleza, Abril construye un relato psicológico sobre la sexualidad, el deseo femenino y la necesidad de reconciliarse con el mundo que nos rodea. Es, sin duda, una película que merece ser vista, pensada y analizada con detenimiento. La lluvia, las nubes, el paso del tiempo y los paisajes naturales no son solo marco: son materia emocional, elementos que envuelven la narración con una inquietud constante, como si en cualquier momento fuera a estallar algo enorme... y, sin embargo, al final, lo que queda es un vacío inmenso, casi insoportable. Solo añadiré que hay una escena de un aborto fuera de campo que resulta profundamente perturbadora. Desde La zona de interés, no había visto un fuera de campo tan necesario, tan seco y tan brutalmente honesto.

Es, sin duda, una película que merece ser vista, pensada y analizada con detenimiento. La lluvia, las nubes, el paso del tiempo y los paisajes naturales no son solo marco: son materia emocional, elementos que envuelven la narración con una inquietud constante, como si en cualquier momento fuera a estallar algo enorme...
— Hug Banque

Toxic. Saulė Bliuvaitė. 2024, Lituania. D'A Festival de Cinema Barcelona.

Después de tantas locuras y apuestas increíblemente atrevidas, llegó el turno de Toxic, de Saulė Bliuvaitė. Esta película lituana, ganadora del Pardo de Oro en Locarno, retrata el mundo del modeling en una sociedad corrompida, en un pueblo remoto del país. Atrevida y mordaz, lo que más me llamó la atención fue su decisión de abordar una historia tan cruda a través de chicas de entre 13 y 14 años. Preadolescentes que fuman, mantienen relaciones sexuales de consentimiento ambiguo y lidian con comportamientos que rozan los trastornos alimentarios.

Muestra el retrato de jóvenes que, en el mundo del modeling, son arrastradas prematuramente al universo adulto, en contra de su propia naturaleza. Durante gran parte de la película, las escenas transcurren en bosques y paisajes naturales, estableciendo una dicotomía poderosa entre lo orgánico y lo social. Me fascinó, además, la escasa presencia del espacio de la agencia de modelos. Este recurso refuerza el mensaje de que el problema no reside únicamente en las agencias, sino que se extiende a una problemática social mucho más profunda. Toxic se presenta como una obra increíblemente dura, pero al mismo tiempo esboza destellos de esperanza hacia un nuevo comienzo más allá de la miseria. Aun así, en ciertos momentos la película se muestra excesivamente estética, lo que podría entorpecer su discurso observacional y crítico.

Te separas mucho. Paula Valeiro, 2024, D'A Festival de Cinema Barcelona.

Para cerrar, de momento, esta primera etapa de dos días en el D’A, vi Te separas mucho, de Paula Valeiro. Una propuesta íntima que remite al cine-diario y que narra la ruptura sentimental de la directora con su expareja. Es una película cargada de emoción, profundamente personal, donde la imagen se convierte en un espacio de confesión y de búsqueda.

Más allá de su sinceridad, lo que más me conmovió fue la reflexión en torno a la idealización de la imagen, tratada con una delicadeza extraordinaria. Sin embargo, la película toma ciertos rumbos que me costó seguir o comprender del todo, como si su lógica interna respondiera más a un proceso emocional que narrativo. Aun así, se agradece encontrarse con un film sobre rupturas tan honesto, lleno de cinefilia, y que lanza una idea potente: el cine, como las imágenes, puede ser tan terapéutico como creemos, o incluso más.

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Hug Banqué

Teens Media Network. Barcelona, Spain.

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