DEPOL
RESEÑA DE CONCIERTO
UNA DESCARGA DE ENERGÍA DESBORDANTE
DePol en la sala La [2] Apolo de Barcelona. Foto: Noelia Serrano (TMN.)
El pasado viernes 7 de marzo la sala La [2] Apolo de Barcelona se incendió con la electricidad del cantautor catalán DePol, que dió un magnético show plagado de energía en el marco del ciclo de conciertos Guitar BCN 2025.
Ni el mal tiempo que está azotando a Barcelona estos días ha sido capaz de interponerse con el esperado concierto de Pol Gutiérrez, más conocido como DePol, en la ciudad condal. Como carta de presentación, el show dió comienzo con algunas de sus canciones más festivas como “De Fiesta” o “Qué Bonita”, para caldear el ambiente de la mejor forma.
Con un genuino brillo en los ojos de agradecimiento y la emoción propia de un niño pequeño abriendo sus regalos de Navidad, DePol se mostró presente y disfrutó de todos los temas que interpretó al abrigo de un caluroso, e igual de emocionado, público.
Canciones como “Ella”, “Te Confieso” o “Dime Solo Si Has Pensao” mantuvieron el ritmo de la noche a toda velocidad; aunque uno de los momentos estelares y más emotivos fue cuando un fallo técnico detuvo la interpretación “Roma No Es Amor” y dió paso a toda una multitud cantando lo que quedaba de tema acapella, al puramente estilo de “Lemonade Mouth” (2011).
DePol en la sala La [2] Apolo de Barcelona. Foto: Noelia Serrano (TMN.)
Y es que, un concierto es la ocasión perfecta para calibrar en persona el talento y la presencia de un artista; y en eso, DePol siempre gana. El catalán es flamante, revitalizante y cercano: tres pilares que le otorgan un magnetismo sobre el escenario innato. Sus canciones, al igual que la personalidad que destila a través de esa inerte sonrisa, huelen a verano: a cerveza fría, al sonido de las olas rompiendo en la orilla y a los vivos colores de un atardecer en pleno agosto.
Para cerrar con el concierto de la mejor de las maneras, DePol interpretó a pleno pulmón “Quien Diria” e “Ibiza”, dos de sus grandes himnos con los que la inevitable despedida costó, pero regaló a todo el público un cierre épico.