ONCE DÍAS DE CINE Y MÚSICA EN BARCELONA
Jornada inaugural del festival In-Edit. Foto: Carla Lamiel / TMN
El festival In-Edit de Cine Documental Musical inaugura su 24.ª edición con un sold out en los Cines Aribau y una programación de más de 70 documentales que recorre géneros, épocas y escenas musicales de todo el mundo.
BARCELONA | Por Carla Lamiel
La música y el cine volvieron a encontrarse este jueves en Barcelona con el arranque de la 24.ª edición del Festival In-Edit. Con las entradas agotadas y la imponente sala 5 de los Cines Aribau llena por completo, la inauguración dio el pistoletazo de salida a once días de documentales, actividades, encuentros y actuaciones musicales.
La encargada de abrir esta edición fue Marianne Faithfull, una de las figuras más fascinantes y, a menudo, incomprendidas de la música británica. El documental inaugural propone una original combinación de material de archivo, imágenes inéditas y elementos de ficción para reconstruir la vida y trayectoria de una artista que, en sus inicios, fue presentada por la industria musical como una joven de belleza angelical, dulce y melancólica, convertida en uno de los rostros del pop de los sesenta. Una imagen construida que poco tenía que ver con la personalidad franca, rebelde y transgresora que Faithfull acabaría mostrando al público.
«Los hombres actúan y las mujeres aparecen». Esta frase del crítico de arte John Berger, presente en el documental, resume una de las grandes reflexiones que atraviesan la película: cómo las mujeres han sido históricamente observadas, juzgadas y definidas a través de la mirada masculina. Cuando Faithfull rompió con aquella imagen idealizada y comenzó a expresarse sin filtros, sus declaraciones, sus relaciones y su vida personal pasaron a ser el centro de mira de unos medios de comunicación que no dudaron en atacarla y humillarla públicamente. Lejos de limitarse a repasar los episodios más conocidos de su biografía, el largometraje pone en evidencia cómo Faithfull fue frecuentemente señalada y reducida durante años a etiquetas como «novia de Mick Jagger» o «drogadicta», mientras su talento musical quedaba totalmente eclipsado.
La cinta rinde homenaje así a una mujer compleja, contradictoria y dueña de una extensa trayectoria artística. No se trata tanto de mostrar la otra cara de su historia como de conocer, por fin, su historia completa. Devolverle, en definitiva, el protagonismo de su propio relato. Una vida marcada por la tragedia, las dificultades y las caídas, pero también por una extraordinaria capacidad para reinventarse y seguir encontrando en la música una forma de expresión propia.
Se trata, por lo tanto, de una elección especialmente acertada para inaugurar esta edición del In-Edit. Un festival que, más allá de celebrar la música, invita a cuestionar los relatos establecidos, recuperar voces que han quedado en segundo plano y ofrecer nuevas perspectivas sobre figuras que creíamos conocer.
Y esta es solo la primera de muchas propuestas. Como destacó Toni Querol, director artístico del festival, la programación de esta edición vuelve a apostar por una mirada amplia y diversa, capaz de dar cabida tanto a grandes nombres de la historia de la música, como David Bowie, Dolly Parton o Pulp, como a relatos menos conocidos que merecen ser descubiertos.
Hasta el 8 de noviembre, In-Edit proyectará un total de 71 documentales, con una selección que refleja la vocación global del festival. Desde los grandes nombres del rock y el pop hasta el flamenco, la música nigeriana, los ritmos latinoamericanos o las escenas más alternativas, la programación propone descubrir no solo a los artistas, sino también los contextos culturales y sociales que han dado forma a sus sonidos. El 7 de noviembre, The Best Summer, documental protagonizado por iconos de los noventa como Beastie Boys, Sonic Youth y Foo Fighters, pondrá el broche a esta edición junto con la entrega de premios.
De momento, la inauguración ya dejó una primera muestra de lo que hace especial a In-Edit: una sala llena de espectadores que, al terminar la proyección, continuaron compartiendo impresiones y conversando animadamente sobre lo que acababan de ver. Y es que, más allá de los gustos musicales de cada uno, el festival es una oportunidad para dejarse sorprender por historias y sonidos que quizá nunca habríamos descubierto de otra manera.
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