KING GIZZARD
ENSAYO FOTOGRÁFICO
King Gizzard & the Lizard Wizard: Un caos perfectamente ordenado
King Gizzard & the Lizard Wizard en el Poble Espanyol, Barcelona. Foto: Ivan Martínez (TMN).
El pasado 25 de mayo, la banda australiana King Gizzard & the Lizard Wizard tocó en el Poble Espanyol gracias a Primavera Tours. Fue la segunda parada de su Europe Residency Tour y una noche que se sintió como un torbellino: caótica, intensa, pero increíblemente bien organizada. Más que un concierto, fue una experiencia que mezcló música potente, locura y una conexión muy fuerte con el público.
Decir que fue un show caótico no es algo malo. Es el estilo de King Gizzard. No siguen un solo género: pasan del rock psicodélico al metal, del garage al experimental sin que nada suene fuera de lugar. Cambian mucho, pero siempre suenan bien. Y eso se nota tanto en el escenario como en el público, que no paró de moverse desde el primer minuto.
La noche empezó con los Etran de l’Aïr, un grupo nigeriano que hizo una música mucho más tranquila. Fue un contraste grande, pero sirvió para preparar el ambiente. Cuando salieron los Gizzard, la energía cambió por completo. Empezaron fuerte, sin presentaciones, y aunque al principio el público estaba un poco quieto, enseguida se soltó.
La banda Etran de l’Aïr abrio el concierto prediciendo lo que estaba por venir. Foto de Ivan Martínez (TMN).
Joey Walker, con su guitarra y su voz, fue de los que más destacó. Al lado suyo, Stu Mackenzie, el líder de la banda, empezó cantando pero luego dejó que Joey y Ambrose Kenny-Smith tomaran el control. Ambrose estaba completamente metido en el show, saltando, gritando, disfrutando. Se notaba que lo estaba dando todo, y la gente lo sentía.
En un momento, después de varias canciones, el baterista Michael Cavanagh hizo un solo increíble. A partir de ahí, todo se volvió aún más salvaje. Ambrose se subió a las vallas del foso y empezó a cantar cara a cara con la gente. Y justo ahí pasó algo especial para mí: sin pensarlo, me moví rápido y me senté en un saliente bastante alto del público, justo al nivel del escenario. Desde ahí pude capturar una de mis mejores fotos de la noche. Fue un segundo muy intenso, con Ambrose entregadísimo y la gente completamente encendida. Y en medio de todo ese caos, encontré el ángulo perfecto.
En el público, el crowdsurfing no paraba: la gente se lanzaba y volaba por encima de las manos como si fuera parte del espectáculo. Algunos pasaban de uno en uno, otros iban de tres en tres. Era una locura.
Después, llegó algo inesperado. Stu y Joey se quedaron en el centro del escenario frente a una montaña de cables y sintetizadores, e improvisaron una canción durante más de veinte minutos. No era una canción común: era algo que estaban creando ahí mismo, con sonidos raros y muy hipnóticos. Parecía que estábamos todos en una especie de trance.
Al terminar ese momento más tranquilo, volvieron con sus últimas canciones. Se notaba que el concierto se estaba acabando, pero nadie quería que terminara. Todo el mundo estaba saltando, gritando, cantando. Fue una explosión de energía y emoción.
“Desde mi lugar como fotógrafo, la experiencia también fue genial. En el foso, todos los fotógrafos nos ayudábamos entre nosotros: nos pasábamos sitio, nos avisábamos de cosas, nos cuidábamos con respeto. Pude sacar fotos que, para mí, reflejan lo increíble que fue esa noche. ”
“Quiero dar las gracias a Teens Media Network por darme la oportunidad de cubrir este concierto, y también a Primavera Tours por la acreditación y por traer a esta banda tan única a Barcelona. Fue una noche para recordar. Y si vuelven, seguro estaré ahí otra vez.”
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