Mac DeMarco

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convierte Razzmatazz en dos conciertos en una misma noche

Mac DeMarco durante su actuación en Barcelona. Foto: Ivan Martínez / TMN

La Sala 1 de Razzmatazz se llenó para recibir al canadiense, que volvía a Barcelona después de la cancelación de su actuación en Primavera Sound por las lluvias.

BARCELONA | Por Ivan Martínez | Foto y video Carla Lamiel e Ivan Martínez

Mac DeMarco puede estar asociado a una música relajada, pero sabe perfectamente qué hacer cuando pisa un escenario. El pasado 17 de septiembre, la Sala 1 de Razzmatazz estaba llena para recibir al canadiense, que volvía a Barcelona de la mano de Primavera Tours, después de la cancelación de su actuación en Primavera Sound por las lluvias. Desde el primer momento dejó claro que aquella noche no iba a consistir simplemente en reproducir sus canciones una detrás de otra.

DeMarco salió al escenario y, antes de empezar a tocar, presentó uno por uno a los músicos que le acompañarían durante la noche. Batería, bajo, guitarra y teclados formaban una banda que se mantuvo impecable durante todo el concierto. Después de las presentaciones llegó For the First Time, uno de sus temas más reconocibles, y la respuesta fue inmediata: Razzmatazz entera cantando desde los primeros minutos.

Foto: Ivan Martínez / TMN

La actitud de DeMarco contrastaba con la aparente tranquilidad de muchas de sus canciones. Se movía constantemente por el escenario, jugaba con el micrófono —al que no paraba de dar vueltas—, se ponía de pie sobre los altavoces como si fueran un taburete y encontraba cualquier momento para interactuar con el público. Pedía aplausos, hablaba con la gente y mantenía durante buena parte del concierto esa actitud despreocupada que se ha convertido en una de sus señas de identidad.

También hubo tiempo para recordar su relación con Barcelona. En uno de sus discursos habló del tiempo que ha pasado en la ciudad antes de continuar con el concierto. No hacía falta mucho más: la respuesta del público dejaba claro que la relación era recíproca.

Foto: Ivan Martínez / TMN

El repertorio recorrió buena parte de su carrera. Sweeter, On the Level, Phantom, Salad Days, Still Beating, Passing Out Pieces o Another One convivieron con canciones de distintas etapas, mientras DeMarco alternaba momentos en los que dejaba todo el protagonismo a su banda con otros en los que cogía la guitarra y se sumaba directamente a la interpretación.

Uno de los momentos más especiales llegó con Heart To Heart. No por la aparición de un artista invitado conocido, sino precisamente por lo contrario. DeMarco invitó a cantar a Yuki Kikuchi, su fotógrafo de gira y una figura conocida por los seguidores que han acompañado durante años la carrera del músico. Kikuchi ya había participado en esta canción durante otros conciertos de la gira.

Mac DeMarco invited his tour photographer, Yuki Kikuchi, onstage to sing Heart To Heart. Video: Carla Lamiel / TMN.

Pero si hubo una canción capaz de cambiar por completo el ambiente de Razzmatazz, esa fue Freaking Out the Neighborhood.

La canción ya llevaba incorporada una energía difícil de contener, pero lo que ocurrió en la sala fue más allá. Entre el público comenzó a abrirse un pogo que rápidamente se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la noche. La gente saltaba, se empujaba y disfrutaba de una canción que parecía pedir exactamente eso.

Hasta que DeMarco decidió detenerla.

Pidió silencio y consiguió que una sala que minutos antes estaba completamente entregada se quedara quieta. Después hizo que el público se agachara. Por un momento, Razzmatazz entera quedó esperando qué iba a ocurrir.

Entonces volvió a entrar la guitarra.

Ese riff repetitivo hizo que todo volviera a explotar de golpe. El público se levantó y el pogo regresó con todavía más fuerza, convirtiendo Freaking Out the Neighborhood en el gran clímax de la noche. Lo que había empezado como una canción más del repertorio terminó convirtiéndose en una escena colectiva que DeMarco supo aprovechar y llevar hasta donde quería.

Video: Carla Lamiel / TMN

Después del momento más frenético llegó de nuevo la calma. Holy, Moonlight on the River y Chamber of Reflection devolvieron al concierto una atmósfera mucho más contenida.

Parecía que My Kind of Woman iba a poner el punto final. Pero todavía quedaba una última sorpresa.

Mac volvió a recurrir a una canción que se ha convertido en una especie de tradición en sus conciertos: Human Nature, de Michael Jackson. La interpretación sirvió como cierre real de la noche y DeMarco no estuvo solo sobre el escenario. La canción terminó funcionando como un último momento compartido después de un concierto que había pasado constantemente de la calma al descontrol.

Pero la noche todavía no había terminado del todo. A la salida de Razzmatazz, un grupo de seguidores esperaba para encontrarse con el artista. DeMarco apareció y se quedó firmando autógrafos y haciéndose fotografías con quienes habían decidido esperarle. Una última muestra de esa cercanía que había marcado también el concierto.

Salir de Razzmatazz dejaba una sensación curiosa. Como si durante unas horas hubieran convivido dos Mac DeMarco distintos. Por un lado, el de las canciones tranquilas, las guitarras limpias y unas letras que el público podía cantar prácticamente de memoria. Por otro, el que consiguió convertir una sala llena en un pogo, detenerlo en seco y volver a lanzarlo unos segundos después.

Dos conciertos dentro del mismo concierto.

Mac DeMarco versiona “Dolce Vita” de Ryan Paris. Video: Carla Lamiel / TMN

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Ivan Martínez

Teens Media Network. Barcelona, Spain.

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