NAFTA
FESTIVAL DE MÚSICA
Nafta encendió el Alma: soul, comunidad y una noche para el recuerdo
La banda Argentina NAFTA durante su actuación en el Alba Festival de Barcelona. Foto: Ivan Martínez (TMN).
El grupo argentino NAFTA aterrizó en Barcelona de la mano del Alma Festival, en un espacio que parecía hecho a medida para una noche así: el Poble Espanyol. Apenas crucé la entrada, se sentía que algo especial iba a pasar. El ambiente estaba cargado de energía, pero no una energía explosiva, sino de esa que se comparte, que abraza, que invita. Había muchísima gente de Argentina —y se notaba— por la forma de alentar, por la calidez, por las sonrisas constantes. Fue un recibimiento inolvidable, lleno de fuerza y amabilidad.
BARCELONA. Por Ivan Martínez
El grupo fue entrando al escenario poco a poco, acompañados por una canción suave, con groove, que nos metió en clima sin estridencias. NAFTA tiene algo difícil de explicar: transmite tranquilidad, pero también esas ganas de bailar con los ojos cerrados, de entregarse sin apuro al ritmo. El público respondió desde el primer minuto con una conexión orgánica y profunda. Algunos se sabían todas las letras, otros no, pero todos bailaban y se dejaban llevar por esa vibra relajada y feliz que solo NAFTA sabe generar.
NAFTA en el Alma Festival. Foto: Ivan Martínez (TMN).
Como fotógrafo con Teens Media Network, tuve la suerte de estar en el foso durante las primeras tres canciones. Nos avisaron quince minutos antes del show y nos pidieron no grabar con el móvil, solo cámaras. Aunque fue mi primera vez fotografiando a un grupo con tiempo limitado, fue una experiencia única: intensa, veloz, pero muy enriquecedora. Me enfoqué especialmente en el líder de la banda: Matías García Molinari (Magamo), que desde su lugar frente al escenario ofrecía planos muy potentes. La complicidad entre fotógrafos fue fluida, con respeto, cada uno buscando su ángulo sin estorbar.
NAFTA en el Alma Festival. Foto: Ivan Martínez (TMN).
Cuando salí del pit, por fin pude disfrutar el concierto como espectador. Y la verdad, fue uno de los más increíbles a los que he ido. El repertorio fue una delicia: arrancaron con “Vos no”, que ya me emocionó con el teclado de Simón G y las voces femeninas, y más adelante llegó “Andate”, una canción que ya conocía y que me tocó especialmente en directo. Cada tema tenía un pulso distinto, pero todos compartían una misma alma: ese sonido soul moderno, con tintes de R&B, tan característico de NAFTA.
NAFTA en el Alma Festival. Foto: Ivan Martínez (TMN).
El escenario tenía un “NAFTA” gigante como visual principal, que fue cambiando de color según el momento del show, marcando etapas, como si pasáramos de un disco a otro. Aunque la puesta fue sencilla, la entrega de la banda fue total. Las coristas, Abril Olivera y An Espil, se robaron muchas miradas: no solo cantaron con fuerza y precisión, sino que dirigieron parte de la energía del concierto, animando al público e interactuando con los demás músicos. El líder Magamo brilló con su guitarra y sus voces, mientras que el talentoso Bryan Vainberg en el bajo deslumbraba con su groove preciso y elegante. Se notaba la complicidad real entre todos: se buscaban con la mirada, se acercaban, se empujaban a brillar mutuamente.
NAFTA en el Alma Festival. Foto: Ivan Martínez (TMN).
El público fue, directamente, una barbaridad. Entregado, respetuoso, feliz. Incluso quienes no conocían todas las canciones no dejaban de moverse. Había algo en el aire, una especie de comunidad efímera donde todo el mundo estaba en sintonía. En un momento escuché a alguien decir: “No sabía que los necesitaba hasta que los escuché.” Y creo que resume bastante bien lo que sentimos muchos esa noche.
Esa noche me dejó muchas cosas: fotos, música, adrenalina, pero sobre todo, un gran descubrimiento musical. No conocía tan a fondo a NAFTA y me fui con ganas de volver a verlos. Los recomendaría sin dudar, incluso a quienes no escuchen soul o R&B: en directo, Nafta no solo se escucha, se siente. Y en el marco del Alma Festival, con ese entorno mágico y un público tan cálido, la experiencia se volvió inolvidable.
NAFTA en el Alma Festival. Foto: Ivan Martínez (TMN).
Gracias al Alma Festival por crear un espacio donde la música se vive de forma tan cercana y auténtica. No solo por la calidad de los artistas que trae, sino por el cuidado en cada detalle: el entorno, el trato, la energía. Es un festival que honra su nombre, porque todo lo que pasa ahí —sobre el escenario y entre el público— tiene alma. Ojalá sigan celebrando la música así: como una experiencia compartida, sincera y llena de vida.
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