TAME IMPALA
Un show difícil de describir
Tame Impala se presentó en el Palau Sant Jordi en un concierto al borde del sold out. El artista vino de la mano de Primavera Tours, y aunque ya había pasado varias veces por Primavera Sound, esta era la primera vez que venía como headliner en un concierto en solitario.
BARCELONA | Por Ivan Martínez
Kevin Parker, junto a su banda, dejó claro desde el inicio que tienen un nivel musical altísimo, pero lo que realmente marcó la diferencia fue todo lo que rodea a Tame Impala. Fue un concierto que se convirtió en una auténtica oda a lo audiovisual. La iluminación fue, sin duda, el elemento protagonista de toda la noche. Una experiencia absolutamente impresionante.
Las luces generaban una profundidad brutal, de esos conciertos que si grabas en vertical se pierde totalmente lo que el artista quiere enseñar. Era increíble el juego de luces, pero sobre todo las modulaciones que tenían. Todas se movían, se acercaban, cambiaban constantemente… parecía que estaban vivas.
No es extraño decir que Tame Impala es uno de los artistas más escuchados del mundo, pero el show que trajo está al nivel de los mejores macroconciertos que hay ahora mismo. Es la evolución de un artista que siempre ha querido hacer todo a lo grande, tanto musicalmente como en sus shows.
El concierto empezó con canciones conocidas, pensadas para ir subiendo la energía poco a poco, preparando un directo que pasaría de lo más techno al rock psicodélico. Uno de los primeros grandes momentos llegó con “The Moment”. Ahí fue cuando se encendieron todas esas luces y láseres que estaban esperando su momento. Desde ese punto, ya solo quedaba abrir la boca, porque lo que venía después era difícil de describir.
Después de esa subida de energía, sonó “Borderline”, uno de los hits de The Slow Rush, coreado por todo el mundo. Justo después llegó “Gossip”, donde las luces bajaron y empezó una transición bastante delirante, con pequeños crujidos que hacían que todo explotara de golpe. Fue algo único.
Luego entró “Elephant”, una canción de rock casi puro de su segundo trabajo Lonerism, y ahí ya todo el público empezó a vivir el concierto. Cada vez que la canción explotaba, la iluminación lo reforzaba.
“Feels Like We Only Go Backwards” hizo que todo el Palau se uniera para cantar uno de sus primeros hits. Y justo después de ese momento, llegó “Dracula”, su tema más reciente, mostrando ese contraste entre lo que fue y lo que es ahora mismo Tame Impala.
Uno de los momentos más especiales fue cuando Kevin Parker dejó el escenario principal para irse al centro del Palau, completamente solo, mientras sonaba la instrumental de “No Reply”. Ese escenario central simulaba una pequeña habitación, como su espacio de creación. Allí interpretó “Ethernal Connection” y “Not My World”, dos temas de su último trabajo Deadbeat, convirtiendo el recinto en una especie de rave íntima. En “Not My World” se mostró más nostálgico, incluso cantando tumbado, como reflexionando. Fue una forma muy directa de conectar con el público.
Cuando volvió al escenario principal, empezó a sonar una melodía que todo el mundo reconoció al instante: “Let It Happen”. Uno de los momentos más esperados. La iluminación, el confeti, los build ups… todo hizo que la atmósfera fuera completamente mágica.
Después sonó “Nangs”, como ese momento más psicodélico antes de bajar un poco con “Yes, I’m Changing”, donde se mostró más introspectivo. Pero esa calma duró poco, porque enseguida llegaron “Eventually” y “New Person, Same Old Mistakes”, dos de los grandes hits de Currents. Esta última pareció cerrar el concierto, con confeti y la banda saliendo del escenario… pero no.
Al cabo de unos minutos, volvieron para el final. Kevin aprovechó para decir unas palabras sobre Barcelona, dejando claro el vínculo que tiene con la ciudad.
La cuenta atrás empezó con “My Old Ways”, demostrando el impacto de su nuevo álbum. Pero el momento más esperado llegó con “The Less I Know The Better”. Todo el Palau saltando a la vez, cantando al unísono, en un ambiente de fiesta brutal.
Ahí sí, el confeti marcaba el final real. El concierto cerró con “End of Summer”, poniendo punto final a uno de los espectáculos audiovisuales más completos que hay ahora mismo.
Fue uno de esos conciertos que no se olvidan. Todo estuvo a un nivel altísimo. La iluminación fue de lo más completo que se ha visto en mucho tiempo. Un show súper único donde todos, absolutamente todos, incluido el público, tuvieron su momento.
A nivel personal, agradecer a Primavera Tours por el trato y a TMN por la oportunidad.