La conexión y el pasarlo bien hace que todo salga mejor
El Nicho, Soko e Iconity en Razzmatazz. Foto: Pablo Herrera / TMN.
El Nicho, Soko e Iconity forman un equipo de Barcelona en el que se reparten las tareas de composición, interpretación y producción. Después de alrededor de dos años haciendo música juntos, su actuación en Festita, el festival de música emergente organizado por los estudiantes del proyecto de la Fundación Primavera Sound y celebrado en Razzmatazz, ha supuesto un paso importante en un camino que hasta hace poco no imaginaban recorrer.
BARCELONA | Entrevista por Ivan Martínez
El origen del grupo no responde a una estrategia ni a un plan profesional. La música apareció de forma natural, entre amistades, sesiones en casa y canciones que compartían por diversión. El Nicho y Soko empezaron a componer y grabar con Iconity, que llevaba años experimentando con la producción musical. Lo que inicialmente hacían por gusto empezó a ganar importancia cuando descubrieron que podían llevar esas canciones más allá del estudio.
Para ellos, la confianza que existe entre los tres es una parte fundamental del proyecto. Trabajar con amigos les permite entenderse de una manera que, según explican, no siempre aparece cuando la relación entre productor y artista es únicamente profesional. Soko resume esa complicidad como uno de los elementos que les permiten trabajar y actuar juntos.
“Cuando vamos al estudio, nos divertimos, nos reímos y hacemos tonterías. Esa confianza que tenemos hace que salgan cosas auténticas de los tres”
Tres perfiles con una misma dirección
Aunque comparten estudio y proyecto, cada uno aporta una perspectiva diferente. Soko se mueve principalmente en el reggaetón, un género que le ha gustado desde siempre. El Nicho, en cambio, busca un sonido más cercano al R&B, con elementos alternativos que le permitan alejarse de las fórmulas más habituales del género urbano. Su objetivo es crear canciones que pueda escuchar repetidamente sin cansarse de ellas, incorporando también experiencias personales a sus letras.
Iconity ocupa el lugar de productor y se fija especialmente en la construcción sonora y la mezcla. Su recorrido comenzó cuando era pequeño, después de que su tío le regalara un controlador MIDI. Desde entonces ha ido desarrollando sus conocimientos y ahora continúa formándose en producción musical.
La relación entre los tres también ha influido en su evolución. Soko explica que, al principio, cantar era algo espontáneo: bastaba con ponerse delante del móvil e interpretar canciones. La producción de Iconity les permitió transformar esa primera experiencia en temas propios. Para El Nicho, encontrar a alguien capaz de comprender lo que quiere transmitir delante del micrófono ha sido especialmente importante.
“Cuando nos conocimos en el estudio, sentí que entendía lo que quería transmitir delante del micrófono. Encontrar a alguien así es como encontrar una aguja en un pajar, es oro.”
Esa confianza también ha acompañado el crecimiento de Iconity como productor. Él mismo reconoce que su sonido inicial era mucho más sencillo y que trabajar con sus amigos le ha permitido evolucionar. La experiencia compartida ha hecho que el estudio sea un espacio donde pueden probar ideas, equivocarse y encontrar nuevas formas de trabajar sin perder la complicidad.
Del estudio al escenario
Llevar esa dinámica al directo supone un cambio importante. En el estudio necesitan concentración para construir las canciones, mientras que en el escenario buscan disfrutar y conectar con el público. Para Soko, la clave está en no perder la diversión que los llevó a empezar.
El Nicho, por su parte, reconoce que los nervios y los pensamientos negativos aparecen antes de actuar, pero explica que la sensación cambia cuando sube al escenario y ve que hay gente esperando su actuación.
“Cuando subes al escenario, tienes delante a gente que espera un buen show y confía en ti. Si no, no estaría ahí.”
Festita, el festival de música emergente organizado por los estudiantes del proyecto de la Fundación Primavera Sound, les ha permitido dar un paso más después de haber actuado en salas pequeñas de Barcelona. Soko considera que esas primeras experiencias les han servido para prepararse para escenarios de mayor dimensión. Su intención es mantener la ilusión, seguir aprendiendo y no obsesionarse con alcanzar un objetivo concreto demasiado pronto.
El Nicho comparte esa perspectiva, aunque tiene una meta más definida: llenar algún día la sala 1 de Razzmatazz con un concierto propio. También reconoce que el esfuerzo no garantiza por sí solo el éxito y que la suerte influye, pero considera importante pensar a lo grande y trabajar para acercarse a ello.
Iconity, por su parte, plantea su ambición desde la producción. Uno de sus objetivos es trabajar con ROA, artista puertorriqueño al que admira por el cambio de sonido que considera que ha aportado a la escena urbana. Su aspiración demuestra que el proyecto no se limita a los conciertos del grupo, sino que también quieren crecer individualmente dentro de la industria musical.
Pese a sus diferentes objetivos, los tres coinciden en la importancia de disfrutar del proceso. La música ha pasado de ser una actividad entre amigos a convertirse en algo a lo que quieren dedicar cada vez más tiempo, pero la diversión sigue siendo una parte esencial de su manera de entenderla.
“Hay que saber distinguir muy bien el aura del estudio para luego llevarla al directo”
Todavía están construyendo su camino, definiendo su sonido y aprendiendo a desenvolverse en escenarios cada vez mayores. Pero su punto de partida continúa siendo el mismo que cuando comenzaron a grabar canciones entre amigos: la confianza mutua y las ganas de hacer música juntos. Ahora quieren llevar esa complicidad cada vez más lejos, sin dejar de disfrutar del proceso.
La entrevista con El Nicho, Soko e Iconity esta disponible a continuación:
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