Fontaines D.C.

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vivir entre lo que fuimos y lo que somos

Foto: Eoghan Gilmore | Mercury Wheels, Live Nation España / Houston Party.

La banda dublinesa llegó a Barcelona con Dopamine Chamber bajo el brazo, su quinto álbum de estudio, publicado apenas ocho días antes.

BARCELONA | Por Ivan Martínez

El grupo apareció sin grandes ceremonias, acompañado por una canción tradicional irlandesa que sonaba de fondo mientras sus integrantes tomaban posiciones. No hizo falta una entrada espectacular. Bastó con que arrancara «Tongue», precisamente una de las canciones del nuevo álbum, para que el concierto echara a andar. La banda alternaría a partir de entonces las nuevas composiciones con temas de Romance (2024) y Skinty Fia (2022), dos discos fundamentales para entender cómo Fontaines D.C. ha ido ampliando su lenguaje sin desprenderse del todo de sus raíces.

Foto: Eoghan Gilmore | Mercury Wheels, Live Nation España / Houston Party.

Desde el primer momento, Grian Chatten concentró buena parte de las miradas. Su voz, áspera y reconocible, se movía entre la contención y el desgarro, mientras la pasarela le permitía acercarse al público y recorrer el escenario. Su interpretación daba peso a unas letras que importaban tanto por lo que decían como por la manera en que las pronunciaba. Chatten no necesitaba recurrir constantemente a grandes gestos para mantener la atención; buena parte de su presencia nacía de esa forma de alternar la tensión con momentos de aparente contención.

Sin embargo, el directo de Fontaines D.C. no se entiende únicamente a través de su vocalista. Carlos O’Connell y Conor Curley construían desde las guitarras un sonido capaz de alternar la contundencia con pasajes más atmosféricos, mientras que Conor Deegan III, al bajo, y Tom Coll, a la batería, sostenían los cambios de intensidad. La combinación de los cinco permitía que las canciones transitaran entre los momentos más explosivos y los más introspectivos sin perder continuidad, demostrando que la fuerza del grupo reside también en cómo sus integrantes se complementan sobre el escenario.

Watch: Fontaines D.C. – “Boys In The Better Land” in Barcelona.

Entre guitarras y sintetizadores

Con Dopamine Chamber, la banda se adentra en un territorio más sintético y atmosférico. El cambio no supone abandonar las guitarras, sino situarlas en un paisaje sonoro distinto, en el que los sintetizadores y las texturas electrónicas adquieren mayor protagonismo. En directo, esa transformación se hizo especialmente evidente en «Marianne», una de las canciones más esperadas del nuevo repertorio. Sus sintetizadores, con un timbre cercano al de unas campanas, dibujaron una atmósfera suspendida sobre la que se desplegaron los coros y la voz de Chatten. La canción rebajó por unos minutos la intensidad física de la sala y demostró que el grupo también sabe construir tensión sin recurrir al ruido.

Esa capacidad para cambiar de registro reapareció en «Happy for You». Lejos de buscar una interpretación expansiva, Chatten se mostró contenido, casi inmóvil, mientras la canción avanzaba. El contraste entre su actitud y la carga emocional del tema reforzó una sensación de distancia que parecía deliberada. No todas las canciones necesitan convertirse en un clímax para dejar huella; algunas encuentran su fuerza precisamente en aquello que deciden no exteriorizar.

El recorrido por el nuevo disco también permitió comprobar hasta qué punto Fontaines D.C. ha dejado de depender de una única fórmula. Las canciones conviven con naturalidad con el repertorio anterior, aunque no todas persiguen el mismo efecto. Si Dopamine Chamber explora una dimensión más fría y envolvente, los temas de Romance recuperan una tensión más directa, preparada para trasladarse del escenario a la pista.

Watch: Fontaines D.C. – “Marianne” in Barcelona.

De los pogos a la política

Tras «Bug», con su desarrollo instrumental, llegaron dos de los momentos más celebrados de la noche: «Favourite» e «I Love You». La introducción de la primera bastó para activar los pogos, que se extendieron entre el público sin perder su carácter festivo. No se trataba únicamente de saltar al ritmo de una canción conocida, sino de reconocer un momento compartido, de esas ocasiones en las que el repertorio deja de pertenecer exclusivamente a la banda y forma también parte de quienes lo cantan.

Foto: Eoghan Gilmore | Mercury Wheels, Live Nation España / Houston Party.

Con «I Love You», la intensidad volvió a crecer. La sección más cercana al rap desencadenó nuevos pogos y recordó la importancia de la palabra en la música del grupo. La canción, dirigida a Irlanda desde una relación compleja con el país, contiene una crítica que convive con el afecto. Esa contradicción ayuda a entender una parte de la identidad de Fontaines D.C.: cantar sobre el lugar al que uno pertenece no significa aceptar todo lo que representa.

Watch: Fontaines D.C. – “I Love You” in Barcelona.

La dimensión política del concierto apareció de forma explícita cuando Chatten recibió una bandera de Palestina y pronunció «Free Palestine». Poco después, el cantante gritó «¡Viva Cataluña!», provocando otra respuesta del público. Carlos O’Connell, guitarrista de la banda y nacido en Madrid, también se dirigió a los asistentes en español. Fueron intervenciones breves, pero introdujeron una dimensión que iba más allá de la música: la posibilidad de que un concierto funcione como espacio de identificación y expresión colectiva.

¿Hasta qué punto un escenario puede convertirse en un lugar para compartir algo más que canciones? La respuesta no depende de una consigna aislada, sino del contexto en el que aparece. En el caso de Fontaines D.C., esas palabras encajaban con una trayectoria en la que la identidad irlandesa y las tensiones políticas forman parte de su imaginario. En Barcelona, además, encontraron un público dispuesto a responder.

Watch: Fontaines D.C. – “Favorite” in Barcelona.

Dublín, Barcelona y una despedida que se resiste

Por momentos, el Sant Jordi Club parecía acercar dos ciudades que, pese a sus diferencias, pueden reconocerse en algunas experiencias compartidas. La identidad, la lengua, el sentimiento de pertenencia y el deseo de construir una vida propia atraviesan de formas distintas tanto Irlanda como Cataluña.

La sala estaba llena de gente joven que cantaba, saltaba y respondía al grupo, y resultaba difícil no pensar en la cantidad de personas que buscan su lugar lejos de donde nacieron. No hacía falta convertir aquella imagen en una explicación de quién era cada asistente. Bastaba con observar cómo una banda irlandesa conseguía establecer una conexión tan directa con Barcelona.

Después de «Favourite» e «I Love You», el concierto parecía haber llegado a su final. Sin embargo, las luces de la sala permanecieron apagadas y los gritos del público reclamaron la vuelta del grupo. La espera se alargó más de lo habitual y mantuvo la sensación de que todavía quedaba algo por resolver. Finalmente, los cinco músicos regresaron al escenario para afrontar las últimas cuatro canciones de la noche.

El bis comenzó con «Six Shot Morning», la pieza que abre Dopamine Chamber. Sus pasajes psicodélicos devolvieron al concierto a ese territorio más extraño y envolvente que caracteriza el nuevo álbum. Después llegó «Japan», una de las composiciones más pausadas del disco. Su atmósfera permitió que el público cambiara de nuevo el movimiento por la escucha. La canción cuenta, además, con un videoclip protagonizado por Charlie Heaton, conocido por su papel en Stranger Things, aunque en directo la atención regresó a la música y a la interpretación de Chatten.

Watch: Fontaines D.C. – “Starburster” in Barcelona.

«Starburster» volvió a sacudir la sala. Su estructura rítmica, atravesada por una interpretación vocal cercana al rap, reactivó los pogos y recuperó la energía que había marcado algunos de los momentos centrales del concierto. La canción, publicada originalmente en 2024 como adelanto de Romance, se ha convertido en uno de los puntos de encuentro entre las distintas etapas del grupo: conserva la urgencia de sus guitarras, pero la lleva hacia un sonido más fragmentado y experimental.

Para cerrar, Fontaines D.C. eligió «Where Is Gone?», su colaboración con Rosalía incluida en el nuevo álbum. La canción introdujo un último cambio de registro: frente a la intensidad de «Starburster», su interpretación abrió un espacio más melódico, marcado por el desamor y la dificultad de aceptar una ausencia. La elección resultó especialmente significativa después de una noche construida sobre contrastes, en la que la euforia de los pogos había convivido con atmósferas más sombrías.

Foto: Eoghan Gilmore | Mercury Wheels, Live Nation España / Houston Party.

El final llegó entre aplausos y un público que todavía parecía querer prolongar la despedida. Fontaines D.C. había construido un concierto capaz de pasar de la celebración a la introspección sin perder el hilo. Como sucede en «Where Is Gone?», dejar ir no siempre resulta sencillo. Cuando las luces terminan por encenderse, queda la pregunta de qué hace que una canción o una noche sigan acompañándonos incluso después de haber terminado.

Quizá la clave esté en esa tensión entre lo que fuimos y lo que estamos dispuestos a ser. Desde sus primeros trabajos, marcados por la urgencia de las guitarras y su identidad irlandesa, hasta la exploración sonora de Dopamine Chamber, Fontaines D.C. ha cambiado sin desprenderse de aquello que lo define.

Watch: Fontaines D.C. – “Where Is Gone?” in Barcelona.


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Ivan Martínez

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