FESTIVAL DE SITGES

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FESTIVAL DE CINE

El cine de terror, más vivo que nunca

Personajes icónicos icónicos del cine de terror. Foto cortesía de: El Orden Mundial.

No es la primera, ni la última vez, que oímos eso de “¿Está muerto el cine de terror?”. Y es que, en el fondo, es normal que cada cierto tiempo la gente se pregunte si hay alguna película de miedo que realmente merezca la pena.  

SITGES, Por Noelia Serrano

Teniendo en cuenta la cantidad de clásicos que existen, desde “El exorcista” (1973) hasta “El resplandor” (1980) o “Pesadilla en Elm Street” (1984), no resulta extraño que, de vez en cuando, surja la percepción de que ya no se hacen películas de terror “como las de antes”, capaces de provocar aquellas mismas sensaciones.

A pesar de que en los últimos años ha habido largometrajes que han trascendido y destacado notablemente dentro del género, como es el caso de “La sustancia” (2024), sigue siendo difícil percibirlo como un género realmente en auge.

Y aquí es donde entra la relevancia del Festival de Sitges: un escaparate a nivel internacional donde se proyectan las más interesantes y novedosas películas de terror. Este año, en particular, miles de personas han asistido al festival y seguramente han regresado con una cálida y esperanzadora sensación en el pecho: la certeza de que este género no ha muerto. De hecho, está más vivo que nunca. 

Y es que, al menos a nivel personal, durante el festival ha habido varias películas, como “Good Boy” de Ben Leonberg, protagonizada por un perro; la adaptación de Genki Kawamura de un videojuego, “EXIT 8”; u “Obsession” de Curry Barker, capaces de demostrar este auge de innovación y pasión por uno de los géneros más complejos y difíciles de ejecutar.

A smiling man in the subway of Japan

“EXIT 8”. Lee nuestra crítica de “EXIT 8” aquí.

Y es que, hacer películas de miedo no es fácil. Requiere llevar a cabo un ejercicio profundo, que no todos logran hacer, para comprender la psicología humana, explorar los temores colectivos de cada época y saber traducirlos a la pantalla de forma inteligente. No basta con sangre, monstruos o jumpscares; el terror se construye entendiendo lo que realmente inquieta a la sociedad. Por ejemplo, “Tesis” de Amenábar (1996) trascendió tanto en su momento por su forma de mostrar la realidad en cuanto a la obsesión social por lo prohibido, centrándose en un problema candente, aunque tabú del momento: los videos snuff. 

Por otro lado, “Hostel” (2005) utiliza el gore extremo para explorar temores ligados a la violencia y la vulnerabilidad de las personas. La obra refleja un miedo contemporáneo muy real: la posibilidad de ser víctima de tráfico humano o de caer en manos de quienes buscan lucrarse con la violencia ajena. Además, el terror aquí no proviene solo de la violencia gráfica que se nos muestra, sino de la identificación del espectador con la amenaza y la impotencia que viven los personajes en sus propias carnes. 

Por último, tenemos el caso de “Ghostland” (2018), un largometraje que combina horror psicológico y gore para adentrarse en el trauma, el abuso y la resiliencia del ser humano. El terror en este caso no es solo físico, sino profundamente psicológico, conectando con miedos universales sobre la seguridad y la memoria de lo vivido.

Estos son solo algunos ejemplos que demuestran que el cine de terror de éxito no solo se limita a asustar, sino que también interroga nuestra cultura, nuestras emociones y nuestros miedos más íntimos, convirtiéndose en un reflejo inquietante de lo que somos y de lo que tememos. Y ahí reside la fórmula del éxito.

Entonces, ¿ha muerto o morirá el cine de terror?

Lo cierto es que este género no está muerto, ya que se reinventa constantemente: desde los clásicos hasta las propuestas más recientes, el cine de terror se adapta a los miedos de cada época. Películas como “Get Out” (2017), “Midsommar” (2019) o “La sustancia” (2024) son prueba de que el terror puede distanciarse de fórmulas quemadas, innovar y crecer mientras lo hace la sociedad que la consume. 

Por eso, es necesario hacer altavoz de festivales como el Festival de Sitges, que este año ha conseguido, sin lugar a dudas, escuchar lo que quiere su público y darles una buena dosis de terror real con propuestas que han sabido explorar nuevos terrenos o enfocarse en temas más comunes, pero desde una mirada fresca y original. 

Así que, gracias a las recientes películas proyectadas aquí y a la larga lista de joyas que están por estrenarse, sabemos que el cine de terror no ha muerto, ni morirá jamás; al contrario, está en plena evolución: cambiando, adaptándose y reinventándose, más vivo que nunca.

Si quieres enterarte de todo lo que ha ocurrido durante el Festival de Sitges de este año, no te pierdas nuestra playlist oficial en nuestro canal de Youtube:

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Noelia Serrano

Teens Media Network. Barcelona, Spain.

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