Rigoberta Bandini

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MATERNIDAD, FEMINISMO Y POP

Rigoberta Bandini en el Festival Primavera Sound, 2025. Photo: Himel Ahmed / TMN

Rigoberta Bandini habla de maternidad, cuerpo, feminismo, amor o religión sin convertir sus canciones en una lección. Paula Ribó lo hace desde el pop, el humor y situaciones cotidianas que terminan siendo fáciles de reconocer.

BARCELONA | Por Ivan martínez | Fotografía por Himel Ahmed

Hay artistas que necesitan explicar constantemente lo que quieren decir. Rigoberta Bandini no parece necesitarlo tanto. Desde que empezó a hacerse conocida, Paula Ribó ha conseguido hablar de feminismo, maternidad, cuerpo o relaciones sin que sus canciones parezcan estar dando una clase sobre ninguno de estos temas. Lo hace desde el pop, desde el humor y, muchas veces, desde cosas tan cotidianas que terminan siendo fáciles de reconocer.

El próximo 11 de septiembre volverá a Barcelona para actuar en Razzmatazz, con las entradas ya agotadas. Será una de las paradas de su actual gira y también una nueva oportunidad para ver cómo ha evolucionado un proyecto que, en pocos años, ha conseguido hacerse un hueco bastante particular dentro de la música española.

Gran parte de esa historia empezó con Ay mamá. La canción que Rigoberta presentó en el Benidorm Fest de 2022 hablaba de la maternidad, pero también de los pechos, del cuerpo femenino y de la manera en la que se mira a las mujeres. Terminó convirtiéndose en uno de sus mayores éxitos y en una canción que mucha gente acabó relacionando directamente con ella.

Pero reducir a Rigoberta Bandini a Ay mamá sería quedarse bastante corto. Su relación con el feminismo tampoco parece buscar el papel de portavoz. No parece que quiera convertirse en la persona que explique cómo deberían ser las mujeres o cómo debería vivirse la maternidad. Más bien introduce estas cuestiones en sus canciones como parte de su propia experiencia. Y eso hace que puedan convivir con otras cosas que también forman parte de su música: el amor, el sexo, la soledad, la religión, el humor o simplemente las ganas de hacer bailar a la gente.

Quizá por eso Ay mamá funcionó tan bien. No era un discurso sobre el cuerpo femenino, era una canción que hablaba de él y que, además, podía cantarse en un festival con miles de personas.

Rigoberta Bandini en el Festival Primavera Sound, 2025. Photo: Himel Ahmed / TMN

La maternidad también ha estado presente fuera de sus canciones. Rigoberta fue madre en 2020. Años después decidió parar durante un tiempo su carrera. Explicó que la crianza había tenido mucho que ver con aquella decisión y habló de las dificultades que existen para repartir realmente los cuidados y de cómo incluso las pequeñas decisiones del día a día pueden terminar reproduciendo desigualdades.

Ahora ha vuelto a ocurrir algo que conecta directamente con aquella etapa. En junio, durante un concierto en las Noches del Botánico de Madrid, anunció que está embarazada de su segundo hijo. Había empezado a notar que le costaba más cantar y que se quedaba sin aire y decidió contárselo al público.

Y, aun así, ha seguido de gira. Eso también dice bastante. No porque una mujer embarazada tenga que demostrar que puede seguir trabajando. Tampoco porque el embarazo tenga que convertirse en una reivindicación. Simplemente porque puede estar ahí.

Rigoberta ha demostrado en diferentes momentos que no existe una única manera de vivir la maternidad. En un momento decidió parar. Ahora ha decidido continuar. Las dos cosas pueden tener sentido.

Y quizá ahí está una de las partes más interesantes de su relación con el feminismo. No tanto en querer convertirse en una figura que lidere una lucha, sino en conseguir que determinadas situaciones puedan verse con más naturalidad. Que una mujer pueda hablar de su cuerpo sin que tenga que justificarse. Que pueda hablar de ser madre sin que toda su carrera tenga que girar alrededor de ello. Que pueda estar embarazada sobre un escenario y que eso no tenga que convertirse automáticamente en una hazaña.

Todo esto ocurre mientras Rigoberta sigue haciendo música.

Porque al final ese es el punto. No es una activista que hace canciones de vez en cuando. Es una artista que utiliza todo lo que forma parte de su vida para construir su música. Y algunas de esas cosas tienen una dimensión feminista o social que puede generar conversación, pero no necesitan convertirse en el centro de cada canción.

Ahora, todo ese recorrido llega de nuevo a Barcelona. Razzmatazz será el escenario donde Rigoberta Bandini continúe desarrollando un proyecto que ha cambiado bastante desde aquellas primeras canciones, pero que mantiene una misma forma de entender la música: hablar de lo que ocurre alrededor sin necesidad de convertirlo siempre en un discurso.

Quizá por eso su relación con el feminismo y la maternidad resulte tan interesante. No porque quiera tener un papel principal en ninguna de las dos conversaciones, sino porque ha conseguido que formen parte de su música, de sus conciertos y de su propia vida con una naturalidad que todavía no siempre encontramos en la cultura popular.

Y mientras prepara un nuevo concierto, se prepara para ser madre por segunda vez. Una cosa no tiene por qué explicar la otra.

Simplemente pueden formar parte de la misma persona.

Y eso, en el fondo, es lo que Rigoberta Bandini lleva varios años haciendo: conseguir que lo que antes parecía necesario explicar pueda acabar siendo, simplemente, parte de la vida.

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Ivan Martínez

Teens Media Network. Barcelona, Spain.

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